Cuando estás 24 horas con tu hija la llegas a conocer tan bien que parece que pasamos a ser una única persona. Sabes lo que le pasa, cuándo estará un poco enfadada y por qué, cuándo estará más contenta, cuándo tiene sueño, cuando tiene ganas de jugar...Ella también sabe cuando estoy más descansada y cuando estoy totalmente agotada. Es algo ciertamente inexplicable y que sólo una mamá que lo vive sabe a lo que me refiero...
Nunca hubiera imaginado lo gratificante que puede llegar a ser tirarte media hora sin hacer prácticamente NADA más que observar a tu bebé. Te das cuenta de muchísimas cosas...de cómo te mira, cómo se ríe, cómo va desarrollando cada vez más movimientos...Es apasionante dejarse llevar por esos ratos en los que te tiras en el sofá o en el suelo con ella y el tiempo se detiene para estar a su lado y no hacer nada más que estar ahí y responder a sus demandas...Y es que Irene en su "lenguaje" me dice tantas cosas que tienes que estar atenta para corresponderle como a ella le gusta...
Tienen razón los libros cuando dicen que cuando estás con tu bebé debes dedicarle ese tiempo de forma exclusiva y no hacer mientras tanto otras cosas como hablar por teléfono o atender la comida...Es una gran verdad pues cuando le dedicas toda tu atención ves cosas en ella que de otra forma te las pierdes...
No obstante a veces debes hacer dos cosas a la vez pues hay momentos que no queda más remedio que hacer la comida o limpiar la casa pero incluso en esos momentos si estás con ella explicándole lo que estás haciendo el bebé también parece que está aprendiendo algo...Irene me mira con sus ojos y veo como me observa y se fija en mis movimientos. Parece como si estuviera grabando esos momentos en su memoria. Te mira tan fijamente que a veces piensas...."¿En qué estará pensando?".
No hay comentarios:
Publicar un comentario