Hoy leía un artículo que hablaba sobre la disciplina y lo mal vista que estaba en los tiempos que corrían en los que estaba de moda educar con amor y cariño pero mal entendido, pues una cosa es educar con amor y otra con consentimiento a todo.
Pues bien, ponía que la disciplina y los límites eran cruciales desde edades tempranas a fin de que el niño creciera dentro un contexto organizado y comprensible pues el que no tiene normas ni límites de ningún vive perdido y haciendo de las suyas hasta que llega un punto que o bien todo le aburre o prueba constantemente a sobrepasar los supuestos límites.
Este tema lo enlazo con lo que pone en libro que estoy leyendo en el que dice que la disciplina en la educación es una garantía de futuro equilibrio emocional y de madurez en nuestros hijos y que es compatible con el cariño y las buenas vibraciones.
Y es que vivimos en una sociedad en la que a veces parece que todo vale, el esfuerzo no forma parte de los valores importantes, se dan muchas cosas hechas a los niños y las que no son fáciles si no quieren hacerlas que no las hagan...Pone los pelos de punta y yo me niego a ello...
Irene tiene casi 3 meses y como ya sabéis es muy tranquilota. Siempre que estamos juntas hacemos cosas a fin de que ella los momentos que está despierta esté activa. Hay ejercicios y posturas que no le gustan nada porque entrañan un cierto esfuerzo para ella y cuando la pongo de determinada forma o quiero que haga según qué se enfada y lloriquea...Al principio decidí dejar de hacerlos pero luego pensé que mi actitud no era la correcta y decidí retomar todas aquellas posturas que a ella no le gustaban. Me planteé lo siguiente...
1.-Colocarla en determinada postura en un momento que ella está activa y contenta.
2.-Colocarla 10-15 segundos, no más.
3.-Mientras está en la postura X animarla verbalmente y decirle lo bien que lo hace.
4.-Cuando empieza a lloriquear y han pasado los segundos propuestos cogerla en brazos y darle cariñitos.
Y bien...¿qué pretendo con ello?...
1.-Intentar que ella haga algo que le entraña un cierto esfuerzo (hablamos siempre lógicamente de ejercicios y posturas adecuados a su edad...).
2.-Animarla a hacerlo.
3.-Hacerla consciente de que su esfuerzo tiene recompensa.
4.-Hacerla saber que pese a que le cuesta mamá la retirará de esa postura y no la dejará ahí pasándolo mal...
¿Y sabéis qué he conseguido después de algo más de una semana?.
1.-Irene se mantiene en esas posturas más de un minuto!!
2.-Durante el rato que está no se queja, no lloriquea y se esfuerza un poquito!!
3.-Cuando la cojo echa unas carcajadas conmigo.
A mi estas pequeñas cosas me están demostrando lo importante que es la disciplina, el esfuerzo y la dedicación. Creo que Irene y yo estamos yendo en una buena linea pues ella me está enseñando en poquito tiempo que se adapta a ese cambio, que se esfuerza y que luego tiene una recompensa.
Como véis cada día y cada semana aprendemos algo nuevo...
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