Hoy mi reflexión se centra en uno de los puntos tratados ayer con nuestro médico, amigo y sabio doctor al que acudimos Irene y yo...
Hoy en día vivimos en una sociedad bombardeada por la información y los múltiples canales a través de los cuales puedes llegar a ella. Vivimos rodeados de tanta información que a veces no llegamos nunca a saciarnos y buscamos más. Me incluyo entre esas personas a las que les gusta informarse y busca información por aquí y por allá cuando le interesa o le preocupa algo...Supongo que una correcta búsqueda de información a través de fuentes fiables y fidedignas es algo que amplía el conocimiento y la cultura de la persona, pero ¿qué pasa cuando las fuentes no son del todo fiables? ¿Y cuándo nos fiamos de información errónea? Nos metemos en una espiral de más búsqueda de información y no llegamos a ningún sitio más que a la confusión y al caos.
¿Y qué pasa con nuestro instinto? ¿A qué lugar lo hemos relegado? ¿Cuántas veces nuestro instinto nos ha llevado a pensar en una decisión pero antes de tomarla hemos recurrido a buscar información externa?
Cuando tienes un bebé y eres mamá vives en un constante proceso de aprendizaje y cada dos por tres estás recurriendo a libros, revistas, internet o a otras personas para informarte y también formarte. Crees que haces lo correcto pero hoy pienso que no es así y tras reflexionar un poco me doy cuenta que hay que creer más en uno mismo y en lo que nos dice nuestro instinto...
No hay comentarios:
Publicar un comentario