Recientemente he estado en casa de dos mamás y me he dado cuenta comparándolas de las grandes diferencias que puede llegar a haber entre dos mamás...
La primera mamá tiene un bebé un mes más pequeño que Irene...así que ahora tiene dos meses y medio. Esta mamá tiene un piso la mar de moderno y con todo tipo de prestaciones. Todo está en su sitio y en un orden estupendo para llegar, hacer fotos y publicarlas en una revista de decoración. Sabes que en ella hay un bebé porque te encuentras al mismo dentro de su minicuna y porque hay cuatro cosas perfectamente ordenadas cerca de él. Si miras su minicuna, todo está en orden...La sábana plegada a los pies de forma casi perfecta, el bebé en el centro con unas cuñitas de esas que venden para que duerma de ladito, una almohada puesta de pie rozando la cabecita del bebé y los lacitos de cada extremo perfectamente atados. Pregunto qué hace la almohada ahí y la respuesta es....
" A....X..... se le cae el pelito y para que no quede pegado a la tela de la cuna le pongo la almohada y así al final del día sólo los limpio de ahí..."...Gran ingenio...No salgo de mi asombro con tanta pulcritud...La mamá en cuestión no coge al bebé en ningún momento pues le han dicho que debe estar en la cuna para que no se acostumbre a los brazos...No hago comentario al respecto...El bebé llora al rato por hambre y la mamá le da el chupete porque no es de recibo darle el pecho delante de las visitas...Hago como que no doy ni cuenta del tema...Suena el teléfono dos veces y luego el móvil...Nadie lo coge pues hay visitas...Estoy atónita...En todo momento yo tengo a Irene en brazos, le doy su toma porque tiene hambre, sigo con ella en brazos y ahora pienso..."¿Qué habrá pensado de mí esa mamá?" Pues muy probablemente que la estoy malcriando o que sólo quiere brazos...En fin, que nos vamos de allí y al cabo de unos días visitamos a otra mamá....
La segunda mamá tiene dos hijas, una de un año y otra de tres. En lugar de vivir en un piso vive en una casa fantástica también y al entrar en ella te das cuenta rápidamente que es un hogar. Hay diferentes cosas que te lo hacen recordar en todo momento. Estamos en la habitación de una de las niñas y veo como se comporta esta mamá con sus hijas...las deja hacer pero haciéndoles recordar los límites. Las niñas disfrutan jugando entre ellas. Al cabo de un rato una de las dos quiere comer un petit suisse y la mamá le dice que debe esperar un momento que está haciendo algo...Al rato la niña vuelve a reclamar el petit suisse y la mamá accede a abrírselo. Me fijo en la pequeña y veo como se las ingenia para comérselo. Puesto que la mamá está liada en otro tema y ha olvidado darle la cuchara la niña mete su mano y empieza a comérselo de esta forma. Con una habilidad pasmosa se come el petit suisse disfrutando plenamente de él. La madre se gira y se da cuenta de que no le ha dado la cuchara pero no pasa nada, cuando termina, la limpia con un pañito y asunto arreglado. Me encanta ver la naturalidad y la espontaneidad que se crea en el ambiente...como esas niñas viven en un hogar donde pueden tomar sus propias iniciativas y donde se respira calor y sencillez.
Ambas mamás son amigas pero sin embargo cada una cría a sus hijos de la manera que considera adecuada. La primera sólo desea acabar la baja de maternidad y reincorporarse al trabajo pues como dice ella "Estoy cansada de estar en modo bebé y necesito volver a sentir que crezco en otros aspectos". La segunda trabaja pero dedica todas las tardes a sus hijas...Se las lleva por todos lados y si están en casa me doy cuenta que la diversión está asegurada. Ella me dice lo agotada que está al final del día pero sin embargo se la ve feliz y plena con sus hijas y sus hijas con ella.
Y es que no hay dos mamás iguales como tampoco hay dos bebés iguales. Me encanta conocer otras experiencias porque de todas ellas aprendes, ves lo que te gusta y lo que no harías jamás. Y es que todo es aprendizaje y de todo puedes sacar una moraleja...
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