Irene se parece a su papá. Cada semana que pasa cambia un montón. Si los cambios se los veo yo que paso con ella las 24 horas del día mucho más se los nota la gente que la ve menos. Se va haciendo cada día un poquito más mayor y eso además de vérsele en todos los aprendizajes que va consiguiendo también se le refleja en la cara.
Pero curiosamente tiene algo que le ha salido, no le cambia y permanece ahí....un lunar en el pie derecho! Curiosamente muy próximo a esa zona del pie yo también tengo uno...Es muy raro y peculiar tener lunares en los pies pero nosotras tenemos uno cada una. Jejeje.
Y yo que pensaba que los bebés no tenían lunares cuando eran tan pequeñitos...
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